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La educación positiva es fundamental para mantener un buen comportamiento.

La educación positiva: clave para el desarrollo integral de los niños

¿Qué crees que es lo más efectivo para cambiar en el momento la conducta de tu hijo? ¿Crees que un azote es a veces es la única manera de que tu hijo se porte mejor? Espero poder ayudar a contestar estas preguntas con lo que te voy a contar.

Estaba hablando de este tema con un amigo. Él no tiene hijos, pero hablábamos de su sobrino. De vez en cuando se queda con él jugando cuando va a casa de su hermano. Estábamos tomando un café y en la cafetería donde estábamos empezó a llenarse de familias. Los niños empezaron a ponerse más nerviosos con cada minuto que pasaba. Él me dijo, “A veces los niños empiezan a ponerse nerviosos y hay que “reiniciarles” con un azote o una nalgada. La verdad es que me pareció una comparación muy buena para poder hablar de esto.

Tanto los que saben mucho de informática como los que no, seguro que alguna vez se le ha quedado “congelado” el ordenador. Primero pruebas pulsando ESC. Esperas un rato por si “está pensando”. Luego alguna combinación de teclas como Alt+F4. Por último, lo intentas pulsando el clásico Ctrl+Alt+Supr hasta 3 veces. Pero aquello sigue sin funcionar... Una vez que ya lo has intentado todo, y ves que el ordenador sigue sin responder y sin desbloquearse, sabes que no te queda otra que reiniciar, pulsando varios segundos el botón de apagado. Pero como sabes, es la última opción recomendada. Seguro que ya sabéis por dónde voy. ¿A que no se te ocurre reiniciar el ordenador nada más ver el mensaje “(No responde)”? Reiniciar así el ordenador supone poner en riesgo el disco duro, aumentando las posibilidades de dañarlo seriamente si reinicias así a menudo el ordenador.

Llevándolo al tema que nos ocupa, nada fácil por cierto, debemos considerar el azote como último recurso. Antes es recomendable (y necesario) explicar a tu hijo lo que ha hecho esta mal y por qué no debe hacerlo; lo sigue haciendo mal, y lo que puede que pase como no deje de hacerlo. Si sigue sin hacer caso, es decir “(No responde)”, debemos intentar otras soluciones: un rato a la zona de pensar, amenazarle sin un privilegio que tenga, por supuesto repetírselo varias veces... Debemos saber que igual que un disco duro se daña si lo reiniciamos muchas veces con el botón de apagado, “pasará lo mismo” si utilizamos esta opción de manera recurrente con nuestros hijos: aumentamos las posibilidades de dañar “su disco duro” si utilizamos este recurso a menudo y como primera opción.

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