Pon en práctica la gratitud

El agradecimiento es uno de los valores que conviene cultivar cada día. Una forma de hacerlo, de manera divertida y amena, es utilizando un frasco de la gratitud. ¿Quieres saber en qué consiste y cómo crear uno en tu propia casa?

Pero antes de hablar sobre este maravilloso recurso para practicar la gratitud, es importante destacar la importancia del agradecimiento para el desarrollo personal.

En este sentido, cabe mencionar a Lao-Tse, uno de los filósofos orientales más conocidos decía que: «El agradecimiento es la memoria del corazón». Es decir, agradecer implica reconocer, recordar y valorar todo lo que tienes en la vida, conectando con todas esas emociones que te hacen sentir afortunado y privilegiado y que, por tanto, te acercan un poco más a la felicidad.

Cómo hacer un frasco de la gratitud con los niños

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Un frasco de la gratitud es un ejercicio de desarrollo personal que permite dar gracias por todo lo positivo que tiene la vida. Para poner en práctica esta actividad, simplemente es necesario hacerse con un frasco vacío e ir introduciendo diariamente en su interior pequeños trozos de papel con agradecimientos hacia algo o alguien.

Por tanto, el material del que debes disponer para elaborarlo es muy reducido, solo hace falta tener:

Un bote vacío (preferiblemente de cristal o de otro material transparente).

Papel en blanco o de colores.

Un lápiz o un bolígrafo para escribir.

A este bote hay que ponerle una etiqueta que diga: «frasco de la gratitud». Asimismo, para que quede más bonito y estético, conviene que lo decores a tu gusto.

Procedimiento

Una vez se tiene el frasco de la gratitud hecho, ¡es el momento de utilizarlo! Para ello, debes seguir estos pasos:

Coloca el frasco de la gratitud en un lugar visible de tu casa.

Cada día busca un momento tranquilo, preferiblemente al final de la jornada, para reflexionar sobre aquello por lo que puedes sentirte agradecido. Se trata de valorar los pequeños detalles, como haber recibido una buena noticia sobre alguien que te importa mucho, haber dormido bien, haber disfrutado de una buena comida, haber pasado tiempo con los seres queridos, haber realizado una actividad placentera, etc.

Escribe ese agradecimiento en un trozo de papel y guárdalo en el frasco de la gratitud previamente elaborado.

Vacía el frasco, cuando este esté lleno o cuando haya pasado el suficiente tiempo (por ejemplo, después de un mes), y lee cada uno de los agradecimientos hechos a lo largo de los días. 

Beneficios de practicar el agradecimiento con el frasco de la gratitud

Según un estudio de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre (UFCSPA), practicar el agradecimiento hace que el afecto positivo, la felicidad subjetiva y la satisfacción con la vida se vean incrementadas, mientras se reducen los síntomas de afecto negativo y depresión.

Pero, además, el hecho de utilizar todos los días el frasco de la gratitud, aporta otros muchos beneficios para el desarrollo personal, entre los que se encuentran:

  • La mejora de la capacidad de resiliencia
  • El aumento de la autoestima
  • El incremento del optimismo y de la felicidad
  • La reducción de actitudes egoístas
  • El incremento de la humildad
  • La mejora de las relaciones sociales.
  • La mejora de la comunicación y la expresión de los propios sentimientos, pensamientos y emociones.

En definitiva, el frasco de la gratitud puede ayudarte a convertirte en una mejor persona. Así que ¿qué estás esperando para introducir esta actividad en tu día a día?

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